El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que comunidades cristianas, drusas y musulmanas del sur del Líbano solicitaron la protección de Israel frente a Hezbolá e incluso aseguró que algunas localidades cristianas habrían planteado su anexión al Estado israelí.
Sin embargo, autoridades locales, entre ellas el alcalde de Rmeish, rechazaron estas declaraciones y las calificaron de infundadas.
En una entrevista con Fox News, Netanyahu sostuvo además que Israel «no está en un estado de guerra permanente» y defendió la política regional de su Gobierno, al tiempo que reiteró que no permitirá que Irán desarrolle armas nucleares, exista o no un acuerdo internacional con Teherán.
Las declaraciones se producen en medio de los preparativos para una retirada gradual del ejército israelí del sur del Líbano y en un contexto de tensiones con Washington por la estrategia hacia Irán.
Aunque Netanyahu insistió en que mantiene una estrecha coordinación con el presidente estadounidense Donald Trump, las diferencias sobre un posible acuerdo con Teherán y el futuro de la presencia militar israelí en la región continúan marcando la agenda bilateral.

