El presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, ha anunciado que la provincia de Benslimane, próxima a Casablanca, acogerá la final del Mundial de 2030, una decisión que, de confirmarse oficialmente, reforzaría el papel de Marruecos como uno de los grandes protagonistas de la organización del torneo.
Lekjaa hizo el anuncio este jueves durante un acto celebrado en Bouznika, según informó la agencia EFE.
La final tendría como escenario el futuro estadio Hassan II, actualmente en construcción y concebido para albergar alrededor de 115.000 espectadores, lo que lo convertiría en uno de los mayores recintos futbolísticos del mundo.
El proyecto forma parte del amplio plan de modernización de las infraestructuras deportivas, de transporte y de servicios que Marruecos está desarrollando con vistas al Mundial, que organizará junto a España y Portugal.
La candidatura marroquí para la final se produce mientras España también aspira a acoger el partido más importante del campeonato.
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, ha defendido públicamente que la final debería disputarse en territorio español. La FIFA, por el momento, no ha confirmado oficialmente la sede de la final.
El posible protagonismo de Marruecos en el partido decisivo se suma a la creciente relevancia internacional de su fútbol.
La selección nacional alcanzó las semifinales del Mundial de Qatar 2022, convirtiéndose en la primera selección africana en llegar a esa fase, mientras que varios de sus jugadores militan actualmente en las principales ligas europeas.
La combinación entre inversión en infraestructuras, experiencia organizativa y progresión deportiva ha convertido a Marruecos en una potencia futbolística emergente.
Si finalmente Benslimane recibe la final de 2030, el acontecimiento supondría un nuevo reconocimiento internacional a la transformación experimentada por el fútbol marroquí durante los últimos años.

