El presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, aseguró que los servicios de inteligencia de su país han detectado indicios de que Rusia estaría preparando ataques selectivos contra infraestructuras críticas en Polonia y los Estados bálticos, aunque sin información concreta sobre el lugar o la fecha.
Según el mandatario, las posibles acciones no serían ofensivas a gran escala, sino operaciones dirigidas a instalaciones estratégicas con el objetivo de afectar el funcionamiento de servicios esenciales.
Ante este escenario, Lituania afirmó que continúa reforzando sus medidas de prevención y seguridad.
Desde Moscú, el Kremlin rechazó las acusaciones y las calificó de «historias de terror», asegurando que forman parte de una estrategia para justificar el incremento de la presencia militar de la OTAN en la región báltica.
Además, el portavoz Dmitri Peskov denunció las iniciativas de Letonia para reducir el uso del idioma ruso en los medios públicos, al considerar que vulneran los derechos de la población rusohablante.

