La Marina Real marroquí se prepara para incorporar dos buques militares de superficie no tripulados destinados a ampliar sus capacidades de vigilancia marítima y detección de amenazas submarinas, en una operación autorizada por Países Bajos y cuyo valor podría alcanzar los 13 millones de euros.
El acuerdo contempla no solo las dos plataformas navales, sino también sus cargas operativas, equipos de apoyo, una estación para el control de misiones, repuestos, documentación técnica y formación especializada.
Las embarcaciones estarán diseñadas para operar durante varios días con un alto grado de autonomía, permitiendo realizar tareas de vigilancia y reconocimiento en zonas potencialmente peligrosas sin poner en riesgo a las tripulaciones.
Uno de los principales objetivos de estos sistemas será la detección de minas navales y otras amenazas bajo la superficie, además de contribuir a la localización y seguimiento de submarinos.
Su despliegue permitirá ampliar la vigilancia en torno a puertos, accesos marítimos y corredores estratégicos mediante sensores instalados en plataformas no tripuladas.
Las autoridades neerlandesas no han revelado el fabricante ni el modelo concreto de las embarcaciones, al considerar estos datos información sensible.
La operación se produce además en un escenario regional marcado por el creciente peso de las capacidades submarinas, especialmente por la presencia de submarinos argelinos y el desarrollo del programa S-80 de la Armada española.
La adquisición supone un nuevo avance en el proceso de modernización tecnológica de la Marina Real marroquí, que apuesta progresivamente por combinar buques convencionales con sistemas autónomos capaces de realizar misiones prolongadas de vigilancia, reconocimiento y detección de amenazas.

