El Ayuntamiento de Madrid ha comunicado oficialmente a Casa Árabe que deberá abandonar su sede en las antiguas Escuelas Aguirre antes del 1 de septiembre, con el fin de recuperar el edificio y ejecutar obras de rehabilitación debido a su deterioro estructural.
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, justificó la decisión por la necesidad de garantizar la conservación del inmueble y criticó la gestión de la anterior dirección de la institución, a la que responsabilizó del deterioro del edificio y de la situación económica de Casa Árabe.
Asimismo, afirmó que el Consistorio colaborará en la búsqueda de una nueva ubicación, aunque descartó ceder otro edificio municipal.
El Gobierno municipal sostiene que, una vez rehabilitado, el inmueble se destinará a un uso público, previsiblemente de carácter cultural u otros servicios municipales.
La decisión ha generado críticas de la oposición. El PSOE y Más Madrid acusan al Ejecutivo municipal de actuar de forma unilateral y sin consenso, además de cuestionar la falta de un proyecto claro para el futuro del edificio.
También consideran que la medida perjudica a una institución de referencia dedicada al diálogo entre España y el mundo árabe.

