Madrid acogió una reunión de alto nivel organizada por la CEOE, el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) y la OCDE para impulsar una agenda común entre Iberoamérica y los países de la organización, en el marco de los preparativos de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en noviembre.
El encuentro reunió a ministros, viceministros, embajadores, representantes de organismos internacionales, instituciones europeas, bancos multilaterales y líderes empresariales, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación público-privada para afrontar los desafíos económicos y geopolíticos actuales.
Durante las sesiones se abordaron cuestiones clave como la integración regional, la atracción de inversiones estratégicas, el desarrollo de cadenas de suministro de minerales críticos, la transición energética, la digitalización y la reducción de la economía informal.
Los participantes destacaron el potencial de América Latina y el Caribe para convertirse en un actor estratégico en la economía global gracias a sus recursos naturales, su población joven y su creciente capacidad productiva.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, afirmó que «es el momento de Iberoamérica» y defendió que el crecimiento económico de la región dependerá de un entorno favorable para la inversión y de una estrecha colaboración entre gobiernos y empresas.
En paralelo, expertos de la OCDE, la Comisión Europea, la CAF y otras instituciones presentaron el informe Perspectivas Económicas de América Latina (LEO), que propone reforzar la productividad, atraer inversiones de calidad y acelerar la transformación productiva mediante políticas públicas más eficaces y una mayor cooperación regional.
La jornada también sirvió para reafirmar el compromiso de España con el multilateralismo y con el fortalecimiento de los vínculos entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe, consolidando el diálogo entre el sector público y el privado como uno de los pilares de la próxima Cumbre Iberoamericana.

