Marruecos cerró 2025 con un cambio histórico en sus relaciones comerciales con España al registrar, por primera vez, un superávit superior a los 3.000 millones de euros, rompiendo el tradicional saldo favorable a Madrid.
Los datos de la base de comercio internacional de Naciones Unidas muestran que las exportaciones marroquíes hacia España alcanzaron los 19.600 millones de euros, mientras que las compras procedentes del mercado español se situaron en torno a 16.500 millones. En 2024, la situación era prácticamente la inversa, con un superávit español cercano a los 2.000 millones.
El giro refleja, sobre todo, la transformación de la estructura productiva marroquí y el aumento de su capacidad exportadora.
Los productos eléctricos, cables, componentes industriales y equipos tecnológicos han ganado un peso considerable en las ventas a España, acompañados por productos agrícolas, alimentarios, aceite de oliva y aceite de argán.
Para María Ángeles Ruiz Izpieta, profesora de EAE Business School, el fenómeno responde más a la evolución de la economía marroquí que a las tensiones políticas que han atravesado la relación bilateral.
Marruecos ha incrementado con rapidez sus exportaciones y ha reducido al mismo tiempo determinadas importaciones procedentes de otros mercados.
España mantiene, por su parte, una posición destacada como proveedor energético, especialmente a través del gas natural licuado.
Sin embargo, la creciente diversificación de las exportaciones marroquíes y su integración en las cadenas industriales europeas dificultan que Madrid pueda recuperar fácilmente el antiguo desequilibrio comercial.
El dato de 2025 apunta, por tanto, a algo más que un cambio puntual: Marruecos está pasando de ser principalmente un mercado para las empresas españolas a convertirse también en un importante proveedor industrial y agroalimentario de España.
Si la tendencia continúa, el nuevo equilibrio comercial podría consolidarse como una de las principales transformaciones de la relación económica entre ambos países.

