La Guardia Revolucionaria de Irán ha elevado este miércoles el tono de sus amenazas contra Estados Unidos y ha advertido de que responderá a cada ataque estadounidense con una ofensiva de mayor alcance contra objetivos norteamericanos en Oriente Próximo.
Un portavoz de la fuerza iraní aseguró que Teherán está dispuesto a responder de forma proporcionalmente superior a cualquier bombardeo. Según sus declaraciones, si Estados Unidos ataca dos objetivos iraníes, la respuesta alcanzaría a una veintena de objetivos estadounidenses.
La Guardia Revolucionaria sostiene que el conflicto está provocando por primera vez un impacto estratégico sobre Estados Unidos y sus intereses económicos y de seguridad.
Al mismo tiempo, ha planteado varias condiciones para poner fin a las hostilidades, entre ellas el cese de los ataques, la retirada de las fuerzas israelíes del Líbano, el levantamiento del bloqueo sobre Yemen y el desbloqueo de unos 24.000 millones de dólares en activos iraníes.
Teherán también exige el fin de cualquier presión sobre sus programas nuclear y de misiles balísticos, en un momento en que los contactos diplomáticos permanecen estancados.
En paralelo, Irán ha anunciado una ampliación de la denominada «zona marítima restringida» situada frente a sus costas. El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hosein Mohebi, explicó que el área se extenderá desde Chabahar hacia el golfo de Omán y el mar Arábigo.
Las autoridades iraníes han advertido de que los buques que pretendan atravesar esta zona sin autorización y sin coordinación previa con Teherán podrán ser objeto de sanciones. Las coordenadas exactas del perímetro serán comunicadas próximamente.
La medida contempla además restricciones sobre servicios marítimos, seguros y asistencia logística para las embarcaciones que entren en el área sin autorización. Según Teherán, el objetivo es reforzar el control militar de la zona ante la presencia naval estadounidense y el bloqueo impuesto por Washington.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión regional, después de varios días de intercambios de ataques entre Irán y Estados Unidos y mientras continúan sin resultados los esfuerzos diplomáticos impulsados por Pakistán para poner fin a la guerra iniciada el 28 de febrero con la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.

